Silvania

La región donde se encuentra ubicado el municipio de Silvania en su época prehispánica estuvo habitada por los Sutagaos, llamados Subias en la época de la Conquista y Colonia; su rancherío estaba en la afluencia de los ríos Subia o Insa y Barro Blanco o Isquizie. Los Sutagaos eran una de las seis naciones del nuevo reino de Granada, célebre por el magnífico palacio de los zipas o reyes de Bogotá. Su hábitat era la guerra continua con los Chibchas.
Según algunos cronistas los Sutagaos fueron Chibchas y algunos le dan origen Caribe. El geógrafo inglés Welbeyr traduce la palabra Uzathama como: uza, jefe; thama, puerta, “Puerta del jefe”.

Desde principios del siglo XX Silvania se convirtió en un punto de llegada de personas de diferentes comunidades de Cundinamarca, Boyacá y Tolima, lo cual permitió una mezcla interesante de costumbres, adaptadas al clima, a la geografía y a las propias costumbres de la región. Por los años 30 se bailaba el pasillo, el bambuco, el torbellino y la guabina entre otras, animados con música de grupos de cuerda, donde se tocaba la bandola, el tiple y en algunos casos la guitarra.

En cuanto a la fundación y crecimiento de Silvania, ésta tuvo su origen entre los años 20 y 30 del siglo XX en la denominada “Hacienda el Chocho”, lugar que contaba con toda la infraestructura necesaria para gobernarse: un administrador general y sub-administradores, un sistema de caminos internos que empalmaban con las vías departamentales, plantas eléctricas, una central telefónica de intercomunicación nacional e interna, y el famoso cable aéreo de Aguabonita y aduanillas de control de café ubicadas en los puentes.

La formación del pueblo de Silvania se inicia en el corazón del “Chocho” en el caserío de los puentes, en donde se encontraba el almacén principal (donde se encuentra el hotel Posada “Las Bromelias”) tiendas y otros expendios para el consumo de la población. Aunque el sector de los puentes se comenzó a extender, su localización geográfica y topográfica no permitía el desarrollo progresivo de las construcciones y esto generó el desplazamiento de los asentamientos hacia la ladera de la vereda Yayatá donde se empezaron a consolidar nuevas casas.

El patrimonio no solo se da por la herencia establecida jerárquicamente a través del tiempo, si no de la permanencia y conservación de hechos históricos importantes que hace de un elemento el valor cualitativo generando una connotación de predominio con una característica especial.

Los asentamientos humanos que a través del tiempo se han ido formando a lado y lado de la vía Panamericana, han tenido un moderado desarrollo por las perspectivas de progreso que están generando ya que su uso principal es el comercial y artesanal, dependiendo en gran medida de la afluencia de turistas para mantener su actividad económica.

Por su diversidad climática en el municipio encontramos una amplia gama de plantas ornamentales como: Orquídeas, bromelias, heliconias, gardenias, azaleas, árboles como el cedro, el nogal, la seiba, el sámano, palma boba, palma de cera, amarillo, araucarias, arrayanes, bambú, balsos, helecho boba, caucho, rascadera, arboloco, chocho, rosado, tinto, aguatín, fique, estoraque, pino romerón, café, frutales como la mandarina, la naranja, el limón, la mora, la uchuva, el mango, el aguacate, el banano, hortalizas como la guatila, bore, balú, ahuyama, etc.
Es del Siglo XVII el sabio José celestino Mutis dio como regalo a la farmacia europea la quina roja y amarilla que fueron encontradas en las montañas del Chocho, Subia y Fusacatán.

Aves como el petirrojo, el azulejo, la golondrina, gran cantidad de anfibios, reptiles y mamíferos; osos perezosos, búhos, puercoespín, ardillas, armadillos, mariposas águilas, cernícalos, gavilanes, garzas, chorola, pavas, colibrí, chilacos, palomas, borugos, lobito, fara ñeque, entre otros.

Con gran variedad y extendida a lo largo de todo su territorio encontramos una gran red de fuentes hídricas que ha permitido el encuentro de lo natural con el abastecimiento necesario para el consumo de su misma tierra y pobladores, articulando los campos de producción en afloramiento de gran potencialidad económico y a su vez de vital importancia para el asentamiento de familias.
El municipio dispone de una cuenca representada por el río Sumapaz, las sub- cuencas (Río Barroblanco y Subía) y once quebradas secundarias y estas a su vez con sus respectivas micro – cuencas.